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Carlos Soublette nació en La Guaira el 15 de Diciembre de 1789, hijo de Antonio Soublette y Piar y de doña Teresa Jerez de Aristiguieta. En 1810, a los 21 años de edad ingresó en el servicio de armas como portaestandarte en un escuadrón de caballería de Caracas. En 1813 se incorporó al ejercito Libertador junto con el cual combatió en las batallas de Bárbula, Trincheras y La Victoria entre otras. El 2 de enero de 1817 fue nombrado por Bolívar, miembro de la Orden de los Libertadores de Venezuela y en 1819 comandó uno de los ejércitos vencedores de la batalla de Boyacá.

El 1º de mayo de 1820 fue ascendido a General de División  por el congreso de la república a propuesta del  Libertador, y ese mismo día designado Vicepresidente de la República de Venezuela. En 1925 por la renuncia del General Pedro Briceño Méndez, fue nombrado Secretario de Guerra y Marina de Colombia con sede en Bogotá, y en 1830 al producirse la separación de Venezuela de la Gran Colombia, ejerció las funciones de Secretario de Guerra y Marina de Venezuela.

En 1837 asume por primera vez la Presidencia  de Venezuela por la renuncia del Dr. José María Vargas. Para entonces la población estimada del país era de 950.000 habitantes concentrados en la ciudades de Caracas, Valencia, Cumaná, Barcelona, Barquisimeto, Barinas, los Valles de Aragua y el Litoral Central. El mercado interior era reducido, el pueblo en su mayoría se ajustaba a una economía de subsistencia basada en el trueque de bienes y servicios, y se calculaba que casi la mitad de los venezolanos vivían marginados  de la economía monetaria. No había industrias ni mano de obra calificada, y por falta de dinero, funcionaban colegios únicamente en el Tocuyo, Trujillo, Coro, Guanare y Valencia, además del Convento de San Francisco en Caracas  y las Universidades de Caracas y Mérida.

En 1843 Carlos Soublette asumió nuevamente la Presidencia de la República, tras haber obtenido una victoria comicial con el respaldo del  67% de los votos. Ese nuevo período presidencial abarcaría el cuatrienio 1843-1847, para el cual se propuso como empresa nacional: el establecimiento de una paz social sostenible, la libertad de los derechos de exportación, la mejora o construcción de las principales vías de comunicación con el mar, la reducción del gasto público y el pago puntual de la deuda contraída por el país.

En tal sentido, el 14 de Enero de 1845 inauguró la carretera Caracas - La Guaira, vía que redujo considerablemente los fletes y que fue la primera obra con la cual contó la república, de esa naturaleza e importancia: también se iniciaron y llevaron a cabo gran parte de los trabajos de construcción de la carretera Valencia - Puerto Cabello, las vías para conectar Los Llanos de Apure con la provincia de Mérida, el lago de Maracaibo con la región andina, y en Oriente desarrolló el trayecto entre Upata y Cumaná.

Con respecto a la deuda pública interna y externa, cumplió a cabalidad el pago de los intereses y del capital correspondiente, de manera que en 1845 la primera se hallaba pagada prácticamente  en su totalidad, y de la segunda se había amortizado el 25%: ambos compromisos se llevaron a cabo con  ingentes esfuerzos que le valieron a Venezuela la adquisición de gran prestigio internacional. En relación con el aspecto educativo, de 540 parroquias existentes en 1843, 209 (el 39%) contaban con escuelas primarias en las cuales se educaban jóvenes de ambos sexos. Durante el segundo gobierno del general Soublette se instituyeron colegios por primera vez en  Barcelona, Maracaibo, Cumaná y Guayana. El presupuesto para la ampliación de los programas educativos fue aportado en parte por la administración pública, y en parte por los representantes del alumnado. Esta estrategia de financiamiento mixto fue adoptada por el gobierno del Presidente Soublette en vista de que la falta de dinero había mantenido paralizado el desarrollo educativo nacional.

Los gobiernos de Carlos Soublette se caracterizaron por la búsqueda de la conciliación con el sector militarista (protagonista de las insurrecciones entre 1830 y 1836), como hecho fundamental para la consecución de la estabilidad política, el despliegue de una gran actividad periodística que reflejó la libertad de expresión y el relativo respeto a los derechos humanos que imperó gracias a los valores democráticos y humanos del Presidente. Destacó también el cuidadoso y honesto manejo del dinero del Estado, tanto por parte del Presidente como de los hombres que le acompañaron en su gobierno.

Nuestra nación también debe a Carlos Soublette, en sus funciones de Ministro Plenipotenciario,  el reconocimiento de la independencia de Venezuela por parte de Inglaterra, el tratado de reconocimiento de independencia, paz y amistad con España, el establecimiento de relaciones diplomáticas con Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia, Chile, la firma del tratado de navegación con Estados Unidos y la firma de tratados de amistad y comercio con Gran Bretaña, Holanda, Francia y Dinamarca.

Héroe y prócer de la independencia sur americana, íntegramente fiel a la persona y memoria del Libertador: hombre de vida personal intachable y de honestísima actuación pública dotado de fina cultura y exquisito don de gentes, con talentos superiores en el ámbito militar, diplomático, político y gerencial, es  ejemplo e inspiración para las mentes y los corazones de los miembros del Instituto Universitario Carlos Soublette, quienes con dedicación y alto compromiso, hoy honramos su memoria.

            Bibliografía: POLANCO T, (1998) Venezuela y sus Personajes. Caracas. Venezuela. Ediciones GE. FUNDACIÓN POLAR. (1988). Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas. Venezuela. BIBLIOTECA DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA. (1977) Estudios y Discursos sobre el General Carlos Soublette. Caracas. Venezuela


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